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lunes, 1 de junio de 2026

De las autovías de primera generación a los nuevos trazados: dos formas de construir una red de alta capacidad

Cuando circulamos por distintos corredores de autovía o autopistas libres en España, es fácil advertir dos grupos notablemente diferenciados. Mientras que algunas autovías se construyeron mediante la duplicación de una carretera nacional existente, otras se proyectaron sobre un trazado completamente nuevo, independiente del corredor original. Ambas soluciones responden a contextos históricos, económicos y técnicos diferentes. Nótese que en esta entrada se hace referencia a autovías y no a autopistas de peaje, las cuales deben disponer de una alternativa gratuita. En esta entrada del blog se explica la diferencia entre ellas.

En la evolución de la red española durante las últimas décadas se observa cómo cambian las prioridades y los criterios de proyecto de la ingeniería de carreteras con el tiempo.

Las autovías de primera generación

Durante las décadas de 1980 y 1990, España afrontó la necesidad urgente de dotarse de una red de alta capacidad extensa y relativamente rápida de construir. La solución adoptada en muchos corredores fue la denominada "duplicación de calzada". La idea era sencilla: aprovechar el trazado de una carretera nacional existente, con una única calzada, y construir una segunda calzada paralela, transformando así una carretera convencional en una autovía.

Este planteamiento permitió crear miles de kilómetros de vías de alta capacidad con una inversión considerablemente menor que la requerida para construir corredores completamente nuevos. Además, se requería ocupar menos terreno para su desarrollo, aprovechando expropiaciones ya realizadas, enlaces existentes y corredores consolidados desde hacía décadas.

Sin embargo, esta estrategia heredaba inevitablemente muchas de las limitaciones geométricas de las carreteras originales. Las antiguas carreteras "nacionales", de calzada única, habían sido diseñadas para velocidades inferiores a las de los estándares para vías de alta capacidad, limitando las prestaciones para los vehículos y, posiblemente, comprometiendo la seguridad de la circulación.

Aunque se ampliase el radio de algunas curvas en planta, las restricciones eran mucho mayores y difíciles de abordar en el trazado en alzado. En este sentido, el conductor percibe claramente la diferencia de prestaciones de la infraestructura en rasantes de inclinación pronunciada, acuerdos verticales de reducido radio, cambios de inclinación de la rasante propios de carreteras convencionales (ver ejemplo de la Figura 1) o en carriles de aceleración y deceleración de tipo directo que se mantuvieron en numerosos tramos.

Figura 1. Trazado de la A-1, con un perfil longitudinal ceñido a la topografía, a su paso por la Comunidad de Madrid.

El Programa de Adecuación de Autovías de Primera Generación nació en 2006 con el objetivo, entre otros, de acondicionar el diseño geométrico de varios tramos de esas primeras autovías para equiparar sus prestaciones a las de una infraestructura diseñada con parámetros más actuales. No obstante, todavía hoy pueden encontrarse tramos de autovías de primera generación sobre los que no se actuó bajo dicho programa cuya velocidad de proyecto es inferior a la habitual en las autovías más modernas.

La aparición de los nuevos corredores

A medida que la red fue madurando y aumentaron las exigencias de seguridad, confort y capacidad, junto con la asignación presupuestaria, comenzó a generalizarse otra estrategia de diseño: construir autovías sobre trazados completamente nuevos. En lugar de seguir fielmente el corredor de la carretera existente, los proyectistas optaron por desplazar el corredor para disponer de más espacio para seleccionar parámetros geométricos más generosos, desacoplando el diseño geométrico del de los corredores anteriores. Esto permite a los ingenieros proyectistas seleccionar radios de curva más grandes, pendientes más suaves, acuerdos verticales más amplios y diseñar enlaces con menos restricciones espaciales. Esta evolución facilita un entorno de conducción con velocidades de circulación más elevadas y homogéneas, garantizando mayor estabilidad a los vehículos y mejores condiciones de visibilidad.

Ventajas de la duplicación de calzada

Desde el punto de vista técnico y económico, la duplicación de una carretera existente presenta varias ventajas importantes. En primer lugar, conllevan un menor coste inicial de construcción pues sólo hay que construir una calzada más y realizar algunas adaptaciones en la calzada ya existente. Se reduce así el volumen de movimientos de tierras, la extensión del pavimento y la longitud de estructuras necesarias. Esta circunstancia también podría permitir en muchos casos la ejecución de la obra en plazos más reducidos.

Por otra parte, la infraestructura se concentra en un espacio ya transformado previamente por la carretera original. Al aprovechar un corredor ya consolidado, las necesidades de expropiación suelen ser menores. Adicionalmente, desde una perspectiva ambiental, esto puede reducir la fragmentación del territorio.

Inconvenientes de la duplicación de calzada

La estrategia de proyecto basado en la duplicación de calzada presenta inconvenientes que cabe destacar. El principal inconveniente es la herencia de un diseño geométrico obsoleto, pues el trazado de la nueva autovía queda condicionado por decisiones de diseño adoptadas décadas atrás para una carretera convencional. Resulta por tanto muy complicado mejorar los parámetros de diseño geométrico asociados a restricciones del trazado en planta, del perfil longitudinal o del diseño de enlaces.

En segundo lugar y también de gran importancia es el hecho de que la construcción suele desarrollarse junto a una carretera que continúa soportando tráfico intenso y que se ve afectada por la actividad de la obra. Esto complica la ejecución, la puede prolongar en el tiempo, incrementa los riesgos laborales y exige numerosas fases provisionales.

En tercer lugar, aparecen dificultades para futuras ampliaciones o mejoras, especialmente cuando la autovía queda encorsetada entre núcleos urbanos, edificaciones o zonas de actividad económica consolidada, cualquier actuación posterior resulta más compleja y costosa. Estos condicionantes suelen forzar la construcción de un trazado en variante, más costoso cuanto más se aplace en el tiempo.

Figura 2. Variante de El Molar de la A-1, Comunidad de Madrid.

Ventajas de los trazados completamente nuevos

Las autovías de nueva planta ofrecen beneficios significativos. La reducción de restricciones de un corredor independiente proporciona a los ingenieros proyectistas gran libertad para desarrollar el diseño geométrico del trazado en planta, el perfil longitudinal y la sección transversal con elevados estándares que permitan las máximas prestaciones, incrementando a su vez la seguridad de la circulación. La ubicación de enlaces y de estructuras puede beneficiarse de ese trazado independiente, disponiendo de más espacio para su ejecución.

La construcción de autovías en corredores independientes produce una menor afección al tráfico durante las obras. La nueva autovía puede ejecutarse prácticamente sin interferir con la operación del tráfico en carretera existente, que continúa prestando servicio hasta la puesta en funcionamiento del nuevo corredor.

Cuando la autovía se construye sobre un corredor completamente nuevo, la carretera original no pierde necesariamente su utilidad. Al contrario, pasa a desempeñar de forma más nítida una función de accesibilidad territorial, proporcionando acceso a fincas, polígonos industriales y pequeños núcleos urbanos, mientras que la autovía se especializa en la función de movilidad. Esta separación funcional mejora la coherencia de la red y permite, en muchos casos, reducir el número de enlaces necesarios en la autovía sin perjudicar la conectividad local.

Aunque los recorridos a velocidades más uniformes favorecen una conducción más cómoda y eficiente, reduciendo consumos energéticos y mejorando la capacidad efectiva de la vía, los corredores alternativos pueden suponer un incremento de las distancias recorridas, contrarrestando esa potencial reducción del impacto del tráfico. En este sentido, existen casos particularmente controvertidos. El ejemplo de la Autovía del Duero (A-11) resulta especialmente ilustrativo. En el tramo entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba de la provincia de Valladolid, el trazado de la autovía, en construcción en el momento de redactar esta entrada de blog, se aparta a distancia notable de la antigua carretera N-122 (Figura 3), requiriendo importantes movimientos de tierra y construcción de estructuras singulares para salvar los desniveles en la topografía del trazado. Una de las razones fundamentales fue evitar la afección sobre terrenos de alto valor agrícola, viñedos pertenecientes a bodegas de prestigio en el entorno de la denominación de origen Ribera del Duero. Aunque en fase de anteproyecto existía una alternativa sur de menor longitud y más próxima al trazado original de la N-122, esta se desechó por su mayor afección ambiental. Esta noticia sintetiza la situación en el momento de la aprobación de la alternativa elegida.

Figura 3. Trazado de la N-122 junto al valle del río Duero en contraste con el trazado de la A-11 en construcción significativamente desplazado hacia el norte.

Inconvenientes de los nuevos corredores

La principal desventaja es económica de la construcción de autovías en corredores independientes es el mayor coste de construcción. Los movimientos de tierras, estructuras, drenajes y las expropiaciones suelen ser significativamente superiores. A su vez, la creación de un nuevo corredor implica una mayor ocupación de suelo, utilizando superficie que previamente podían tener uso agrícola, forestal o natural.

La creación de un nuevo trazado independiente produce un impacto ambiental superior. El nuevo genera una fragmentación del territorio, con mayores efectos sobre hábitats pueden que en una actuación realizada sobre un corredor ya existente, si bien pueden implementarse medidas correctoras como pasos de fauna que incrementarán aún más los costes del proyecto.

Existe además un inconveniente adicional que suele pasar desapercibido y que, sin embargo, tiene una enorme relevancia desde el punto de vista de la gestión de infraestructuras: la cuestión patrimonial. Cuando una autovía se construye mediante la duplicación de una carretera existente, lo habitual es que la antigua calzada no desaparezca. Por el contrario, pasa a integrarse en la nueva infraestructura, de modo que la administración termina siendo responsable de tres plataformas viarias en lugar de dos: las dos calzadas de la autovía y la antigua carretera, que a menudo mantiene funciones de servicio, acceso a propiedades colindantes o conexión entre núcleos próximos.

Esta circunstancia tiene consecuencias que van mucho más allá del coste inicial de construcción. Cada kilómetro adicional de carretera supone una obligación permanente de conservación: firmes que rehabilitar periódicamente, obras de drenaje que inspeccionar, estructuras que mantener, señalización que renovar y vegetación que controlar. En otras palabras, la decisión adoptada durante la fase de proyecto condiciona durante décadas las necesidades presupuestarias de la administración titular.

La paradoja es que una solución inicialmente más económica puede traducirse en una mayor carga patrimonial a largo plazo. Mientras que una autovía de nuevo trazado suele permitir que la carretera anterior continúe prestando servicio como vía convencional con funciones claramente definidas, en algunos desdoblamientos la coexistencia de varias plataformas paralelas genera una red más extensa y costosa de conservar.

Este aspecto adquiere una importancia especial en España, donde desde hace años numerosos estudios técnicos vienen alertando de la existencia de un déficit acumulado de inversión en conservación y rehabilitación de carreteras. En un contexto de recursos presupuestarios limitados, cada kilómetro adicional incorporado al patrimonio viario representa un compromiso económico futuro que no siempre recibe la misma atención que los costes de construcción.Por ello, la comparación económica entre la duplicación de una carretera existente y la construcción de un nuevo corredor no debería limitarse únicamente al presupuesto de la obra. También resulta necesario considerar los costes de ciclo de vida de la infraestructura y la capacidad real de las administraciones para mantener en condiciones adecuadas el patrimonio viario heredado.

Conclusión

En síntesis, no existe una solución universalmente mejor que otra. La elección depende de factores técnicos, económicos, ambientales y territoriales. Las autovías de primera generación permitieron modernizar rápidamente la red española con recursos limitados y constituyeron una herramienta fundamental para mejorar la movilidad del país. Sin embargo, también heredaron parte de las limitaciones geométricas de las antiguas carreteras "nacionales". Por su parte, las autovías de nueva planta ofrecen mejores prestaciones geométricas y operativas, aunque a costa de mayores inversiones y de una ocupación territorial más extensa.

La coexistencia de ambos modelos dentro de la red española constituye un interesante reflejo de la evolución de la ingeniería de carreteras durante las últimas cuatro décadas. Para el observador atento, recorrer una autovía no solo es desplazarse de un lugar a otro: también es viajar por distintas etapas de la historia reciente de la planificación y construcción de infraestructuras.

martes, 21 de junio de 2022

Tramos de autovía y autopista más altos de España

España es un país montañoso, con un relieve abrupto en muchas zonas. La altutud media sobre el nivel del mar es de 660 m. Las comunicaciones por carretera requieren salvar importantes desniveles sin comprometer la viabilidad económica en su construcción, lo que condiciona el trazado en alzado de estas vías. El diseño geométrico del perfil de la carretera está regulado por normativa ya que las primeras inciden significativamente sobre el consumo de combustible de los vehículos y las segundas sobre la seguridad de la circulación. Por estas razones se limitan la inclinación las rampas (subida) y pendientes (bajada). Además, la existencia de tramos localizados a elevada altitud condiciona la planificación de la explotación, especialmente en relación con la vialidad invernal.

Hay 28 tramos de vías de alta capacidad que se elevan mas de 1000 m sobre el nivel del mar.

28. Puerto de Pozazal (A-67): 1002 m.

Junto a la localidad cántabra de Fombellida, el Puerto de Pozazal designa al alto que atraviesa la antigua N-611. Con ese nombre identificamos también el punto más alto de la Autovía Cantabria Meseta, que supera ligeramente los 1000 m sobre el nivel del mar.

27. Variante de Ágreda (A-15): 1005 m.

La Autovía de Navarra tiene varios puntos altos significativos a su paso por la provincia de Soria. De todos los que rebasan los 1000 m de altitud, este es el primero de ellos.

26. Dehesas Viejas (A-44): 1035 m.

Situado en la autovía Sierra Nevada - Costa Tropical, en la provincia de Granada, esta vía salva el relieve de la Cordillera Subbética

25. Noalejo (A-44): 1045 m.

Otro de los puntos más altos de la red viaria de alta capacidad en Andalucía, situado en la provincia de Jaén, muy próximo al anterior.

24. Burbáguena (A-23): 1045 m.

Este páramo se encuentra en una zona de muy baja densidad de población, en la Provincia de Teruel, caracterizado por un trazado en alzado casi llano.

23. Piedrafita de Cebreiro (A-6): 1057 m.

El tercer alto más destacado de la Autovía del Noroeste, comunica la comarca de El Bierzo con Galicia. Es uno de los puntos destacados en la provincia de León.

22. Circunvalación de Segovia (SG-20): 1075 m.

Al norte de la localidad de La Lastrilla se encuentra el punto más alto de esta vía.

21. Altos de Lubia (A-15): 1093 m.

Ubicado entre la capital soriana y el municipio de Almazán.

20. Circunvalación de Soria (SO-20): 1100 m.

Esta carretera dispone de dos calzadas a lo largo de una longitud de apenas 1800 metros. En uno de sus extremos, donde enlaza con la carretera N-122, se encuentra su punto más alto.

19. El Temeroso (A-11): 1101 m.

Cerca de la emblemática localidad de Calatañazor, Soria, se ha abierto un nuevo tramo de la Autovía del Duero en el mes de junio de 2022. El nuevo trazado de la vía, que evita el paso del antiguo puerto de El Temeroso, supera los 1100 m de altitud.

18. Puerto de El Contador (A-92N): 1130 m.

Delimita las provincias de Granada y Almería. Esta vía es titularidad Junta de Andalucía.

17. El Miliario (A-1): 1135 m.

Este tramo corona la Serrezuela, junto al municipio de Carabias, en Segovia.

16. Puerto de Radona (A-15): 1156 m.

Ubicado al sur de la provincia de Soria, es el punto más alto de la Autovía de Navarra.

15. Alto de la Fuente de Berenguer (A-40): 1171 m.

El punto más alto de este tramo de autovía es prácticamente llano. Recorre un páramo en la provincia de Cuenca que es flanqueado a distancia por imponentes rampas.

14. Narrillos de San Leonardo (A-50): 1185 m.

Antes de llegar a Ávila por la autovía que une esta cuidad con Salamanca, se encuentra el punto más alto de la vía.

13. Puerto de Vallejera (A-66): 1186 m.

Aunque rebasa ampliamente la cota de 1000 m en la provincia de Salamanca, cerca de la localidad de Béjar, no es el punto más alto de la Ruta de la Plata.

12. Circunvalación de Ávila (AV-20): 1195 m.

En la entrada Este de la ciudad se encuentra la cota más alta de su carretera de circunvalación, a pocos metros de conectar con la AP-51. Esta carretera discurre ínegramente a cota superior a 1100 m.

11. Alcolea del Pinar (A-2): 1205 m.

Justo antes de abandonar la provincia de Guadalajara, la Autovía del Nordeste supera ligeramente los 1200 metros de cota.

10. Aldeavieja (AP-51): 1200 m.

En la localidad abulense de Aldeavieja se sitúa el punto más alto de la red de alta capacidad de la provincia. Esta autopista de peaje se encuentra en toda su longitud a una altura superior a 1100 m.

9. Puerto de Manzanal (A-6): 1222 m. 

Ubicado en la provincia de León, entre la meseta y la comarca de El Bierzo.

8. Puerto de El Escandón (A-23): 1223 m.

A menos de 20 km al sur de la capital turolense, este paso es uno de los tramos en los que la autovía Mudéjar rebasa ampliamente la cota de 1000 m.

7. Túnel de la Canda (A-52): 1220 m.

Las bocas Oeste de los túneles que comunican Galicia con la cuenca del Duero marcan el punto más alto de esta vía, en la provincia de Orense.

6. Puerto de Pajares (AP-66): 1225 m. 

La autopista que une la meseta con Asturias, alcanzan esta cota inmediatamente antes de acceder a los los túneles del Negrón, en la boca ubicada en la provincia de León. Las obras de esta autopista comenzaros en 1976, abriendo en 1983 con algunos tramos de túneles con un solo tubo (calzada de doble sentido), obra que no sería completada hasta 1997.

5. El Portachuelo (AP-61): 1265 m.

Conocido popularmente como El Portachuelo, el alto que se encuentra a la entrada de Los Ángeles de San Rafael (Segovia) desde la N-603, marca uno de los cinco puntos más altos de la red viaria de alta capacidad en el caso de la vía de peaje paralela AP-61.

4. Puerto de Monrepós (A-23): 1284 m.

Inaugurado en 2019, este tramo de la autovía Mudéjar, a su paso por la provincia de Huesca, tiene un trazado singular. La calzada que discurre en sentido Sur sigue sensiblemente el antiguo trazado de la N-330, que aunque se ha acondicionado para mejorar las prestaciones de la circulación, no alcanza una velocidad de proyecto de 110 km/h. El viaducto del Barranco del Fontanal se inscribe sobre un arco circular de unos 530 m de radio, cuando se necesita un radio mínimo de 550 m (entre otros requisitos) en todos los elementos del trazado para esa velocidad de proyecto en un tramo.

La nueva calzada sin embargo discurre en gran parte por un túnel cuya boca en el lado sur se encuentra a unos 1200 m de altitud, un valor también de récord.

3. Túneles de Guadarrama (AP-6): 1300 m.

La boca Oeste, en la provincia de Segovia, del más antiguo de los tres túneles que conforman el paso de Guadarrama se alza a 1300 m sobre el nivel del mar. Es la cota más alta en esta autopista. Aquí un enlace al reportaje realizado para el NO-DO en 1963 sobre la construcción del túnel.

2. Puerto de la Mora (A-92): 1380 m

A su paso por la provincia de Granada, esta autovía titularidad de la Junta de Andalucía atraviesa el parque Natural Sierra de Huétor.

1. Puerto de Somosierra (A-1): 1440 m.

La boca Norte de los túneles de Somosierra, en la Comunidad de Madrid constituyen la cota más alta de la red de alta capacidad de España. De su inauguración hace ya 30 años. Desde La Cabrera en el PK 57, la autovía atraviesa varios altos en la Comunidad de Madrid antes de llegar a Somosierra, y no cede los 1000 m hasta el PK 115 en Boceguillas, Segovia. A una cota inferior y con mayor longitud, se encuentra el túnel de Robregordo, infraestructura de la línea ferroviaria que une con menor distancia las ciudades de Madrid y Burgos. Este tramo de la línea fue cerrado al tráfico en 2011 tras un desprendimiento de parte del túnel mientras una máquina bateadora trabajaba en su interior.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Reflexiones sobre la despoblación y la planificación territorial en España

Se prevé que en los próximos años, áreas metropolitanas importantes como Madrid o Barcelona continúen incrementando su población a un ritmo elevado, nutriéndose principalmente de otras zonas de España. La población y la actividad tienden a concentrarse en busca de aumentar las oportunidades laborales, tener acceso a más servicios (sanidad, educación, ocio, etc.), a mejores infraestructuras y comunicaciones. Sin embargo este fenómeno acarrea importantes deseconomías de escala y pérdida de competitividad a largo plazo. Entre esos efectos negativos podemos encontrar fuertes desajustes en el mercado de la vivienda, incapacidad de las redes de transporte urbanas para absorber la demanda de viajes o alto impacto de la actividad y la población sobre el entorno.

Respecto de este tema, recuerdo de la clase de urbanismo un ejemplo sencillo propuesto por el profesor que ilustra muy bien el fenómeno. Supongamos una playa de longitud 100 metros en la que hay dos heladeros vendiendo helados (Figura 1). Si los bañistas se reparten homogéneamente a lo largo de la playa, uno de los heladeros se situará a 25 metros de un extremo y el otro heladero se situará a 25 metros del extremo opuesto. De esta forma, a igualdad de precios, cada heladero tendrá como potenciales clientes a la mitad de los bañistas de la playa. Entonces uno de los heladeros puede decidir acercarse al centro de la playa para ganar potenciales clientes a costa del otro heladero. Como respuesta, el heladero que se vio perjudicado, también acercará su posición hacia el centro para recuperar el mercado perdido. Mediante esta estrategia, ambos heladeros acabarán ubicándose en el centro de la playa para protegerse de los movimientos de la competencia. El balance de estos movimientos es esclarecedor: el mercado de potenciales clientes es de la mitad de la playa para cada heladero tanto al inicio como al final. No obstante, la distancia media que recorren los bañistas para adquirir un helado pasa de ser 12,5 metros al inicio a 25 metros al final. Esto a su vez puede provocar incluso que los bañistas se concentren en el centro de la playa para tener mejor acceso a este servicio, o también la entrada en escena de nuevos heladeros, que análogamente acabarían por asentarse en el centro de la playa.

Figura 1. Esquema de la playa y los vendedores de helados.

De este ejemplo se desprende es necesaria la intervención de la administración en la planificación territorial para corregir los desequilibrios. Por el contrario, la doctrina liberal afirma que el propio sistema reacciona de forma espontánea corrigiendo los desequilibrios. Aún suponiendo que esto fuera cierto, en el tiempo que tardaría el sistema en corregir estos desequilibrios, se producirían profundas desigualdades territoriales. Actuando de manera planificada se pueden corregir mucho más rápido, atajando las desigualdades.

Sin duda, la población seguirá a la actividad y no al revés. Por tanto, el camino a seguir debe buscar fomentar la actividad como polo de atracción de la población. En este sentido, pueden plantearse distintas estrategias de actuación para promover la vuelta de la actividad a zonas despobladas. Desde las medidas para incentivar la actividad en las zonas deprimidas hasta medidas para desincentivar (aceleradamente) el crecimiento de la actividad en las zonas de elevada concentración.

Las primeras pueden tener efectos beneficiosos en el corto plazo, tornándose en autocomplacientes si no se asegura la continuidad de la actividad. Se necesita dotación de infraestructuras y servicios, así como formación de personal cualificado, es decir, proporcionar ventajas competitivas. En ningún caso pueden basarse en subvenciones sin retorno (entiéndase en un sentido socio-económico), puesto que más tarde o más temprano, fracasarán (ejemplo).

Por el contrario, desincentivar el crecimiento de la actividad en las zonas de alta concentración o incluso incentivar la deslocalización de la actividad hacia zonas más deprimidas son medidas tan duras como necesarias, no exentas de otros riesgos. Es por ello que sus potenciales efectos adversos deberían ser cautelosamente estudiados. Primero, estas medidas podrían ahuyentar oportunidades de inversión y creación de riqueza necesarias que sólo son viables bajo condiciones muy determinadas. Por otra parte, la deslocalización podría también fácilmente producirse no ya hacia otras regiones sino incluso hacia otros países. Sin embargo, esto podría ocurrir igualmente si no se toman las medidas oportunas.

Como conclusión, es necesaria una estrategia nacional de planificación territorial que cambie la tendencia de los movimientos migratorios, impulsando la actividad económica fuera de las grandes aglomeraciones urbanas. La administración debe intervenir antes de que el problema se agrave para evitar la pérdida de competitividad del tejido productivo y garantizar la calidad de vida de los ciudadanos a través de una distribución más homogénea de la población.

viernes, 25 de agosto de 2017

Glorieta, rotonda e intersecciones con circulación giratoria, ¡todo me da vueltas!

En los últimos tiempos, las conocidas rotondas se han propagado a lo largo de nuestras infraestructuras viarias hasta la saciedad. Por curiosidad, ¿se ha parado a contar las veces que su navegador GPS dice la palabra mágica cada vez que le pide que le guíe hacia un destino?

Quizá el lector entró buscando la diferencia conceptual entre rotonda y glorieta. Pues bien, esta se limita al ámbito lingüístico: el término rotonda es simplemente un préstamo del italiano. Aunque el uso del término está muy extendido, entre los profesionales del diseño y la explotación viaria no se emplea.

Una glorieta (o rotonda) es un tipo de intersección en el que los tramos confluyen en una calzada anular de circulación en sentido único (Reglamento de Circulación R.D. 1428/2003). La autorregulación propia de las glorietas se caracteriza por la preferencia de paso de los vehículos que se encuentran dentro de la calzada anular, debiendo respetar esa prioridad todos aquellos que desean acceder. En este sentido, se podría decir que es un tipo de intersección "democrático", pues iguala a todos los tramos que confluyen. De hecho, el principal criterio de implantación se basa en los valores de las intensidades de tráfico en los tramos que acceden, que deberán ser similares.

La ausencia de la característica autorregulación de las glorietas da lugar a variantes de estas intersecciones giratorias (término bajo el cual se pueden recoger todas ellas). Las diferencias en la regulación de la circulación pueden deberse a prioridad de paso distinta de la habitual o a control mediante semáforos. Los italianos se sorprenden cuando por primera vez descubren una rotonda (fuera de sus fronteras) regulada por semáforos. Otras características diferenciadoras pueden ser movimientos canalizados, configuraciones geométricas más complejas o, simplemente, distintas.

Sin entrar en lo acertado del diseño, a continuación se presentan algunas soluciones ingeniosas dentro de las intersecciones con circulación giratoria.
  • Glorieta mágica de Swindon (Reino Unido): Cinco mini-glorietas satélite dispuestas según los vértices de un pentágono envuelven una isleta central circular que es rodeada por el tráfico en sentido contrario al habitual. Al encontrarse en Reino unido, se rodea en sentido antihorario.

  • Plaza de La Liberación (Oviedo): Se trata de una turboglorieta. Aunque en España son relativamente novedosas, estas soluciones llevan funcionando en otros países varias décadas. Las turboglorietas pueden provocar desconcierto en el usuario en su primer contacto y por tanto peor funcionamiento al principio, pero a largo plazo mejoran la fluidez y reducen la accidentalidad. Los movimientos del tráfico son menos flexibles, pues por ejemplo se dificulta o imposibilita el cambio de sentido en ciertos casos. 
  • Plaça de les Drassanes (Barcelona): ¡Uno de los accesos confluye a la calzada anular desde dentro de la isleta central!
  • Piazza della Repubblica (Roma): Aquí el principio de rodear la isleta central se ignora para los peatones, ya que se permite cruzar la calzada anular para acceder a ella.

  • Glorieta a desnivel en Zizur (Navarra): La glorieta se dispone en un plano distinto (superior) del de una de las vías (autovía) que da acceso a ella respectivas mediante salidas. Por tanto la calzada anular se dispone como dos pasos superiores para no interferir con el tráfico del tronco de la vía a distinto nivel.
  • Intersección Sinesio Delgado - Av. Asturias (Madrid): Se trata de una glorieta partida. Dos patas en disposición opuesta gozan de prioridad frente a los demás tramos. Esas patas principales se conectan directamente mediante una calzada que discurre entre las dos isletas que no es necesario rodear. Hay gente que se refiere a esta tipología como raqueta (agradecería si alguien me explica en los comentarios cuál es el parecido de ésta con una raqueta).

jueves, 15 de octubre de 2015

Diferencias entre autopista y autovía en España

No son pocos los que con frecuencia se preguntan cuál es la diferencia en España entre autopistas y autovías. Esta distinción no es exclusiva de nuestro país, ya que por ejemplo en el Reino Unido, también diferencian entre Motorways y Dual Carriageways. Pero centrémonos en el caso español.

A diferencia de la creencia popular, la distinción no guarda relación ni con el tipo de pavimento (hormigón o asfalto), ni con el pago o no de peajes (ya sea directos o en sombra), ni con el número de carriles (dos, tres o más), ni por el tipo de vehículos que tienen permitido el acceso a ellas.

 
Figura 1. Señalización de autopista y autovía en España.

Debido a la natural especialización de la red de carreteras, aparecen distintos tipos de vías que deben satisfacer las funciones principales de la red: movilidad y accesibilidad. Es ahí cuando nacen estas vías de gran capacidad, cuya función principal es la de movilidad.

Aprovechando la reciente entrada en vigor de la nueva Ley 37/2015 de Carreteras, podemos consultar la definición de ambas (Art. 2.3):
a) Son autopistas las carreteras que están especialmente proyectadas, construidas y señalizadas como tales para la exclusiva circulación de automóviles, con las siguientes características:
  • No tener acceso a las mismas las propiedades colindantes.
  • No cruzar, ni ser cruzadas a nivel, por ninguna otra vía de comunicación o servidumbre de paso.
  • Constar de distintas calzadas para cada sentido de circulación, separadas entre sí, salvo en puntos singulares o con carácter temporal, por una franja de terreno no destinada a la circulación o, en casos excepcionales, por otros medios.
b) Son autovías las carreteras que no reuniendo todos los requisitos de las autopistas, tienen calzadas separadas para cada sentido de la circulación y limitación de accesos a y desde las propiedades colindantes, y carecen de cruces a nivel.
Incluso hay un tercer tipo de vías de calzadas separadas contempladas por esta Ley, que tampoco deben confundirse con las dos anteriores:
c) Son carreteras multicarril las que, sin ser autopistas o autovías, tienen al menos dos carriles destinados a la circulación para cada sentido, con separación o delimitación de los mismos, pudiendo tener accesos o cruces a nivel.
En el cómputo de carriles de estas carreteras no se tendrán en cuenta los carriles adicionales, los de espera, los de trenzado, ni los de cambio de velocidad.
La Norma española de trazado de carreteras establece una denominación específica, siempre dentro del Grupo 1, para autovías y autopistas, sin distinción en cuanto a especificaciones geométricas:
AP-120, AP-100, AP-80 para autopistas y análogamente AV-120, AV-100, AV-80 para autovías. Por tanto la distinción no debe achacarse en principio, a diferencias en el diseño de su trazado.

Gran parte de la confusión parece tener precedente en la compleja historia de la construcción de vías de alta capacidad de nuestro país. Tras la primera autopista del país, la Avenida de América de Madrid, en los años 60 -70, se construyeron las primeras autopistas de peaje, la mayoría de las cuales por cierto, tuvo que ser rescatada en años sucesivos por la Empresa Nacional de Autopistas.
Entre los años 80 y principios de los 90, bajo el marco del Plan General de Carreteras 1984/91 y mandato Socialista, se comenzó a duplicar la calzada de gran parte de las carreteras radiales, junto con otros tramos cuyos volúmenes de tráfico provocaban frecuentes congestiones. Es ahí donde aparece el concepto de autovía. Estos proyectos de duplicación de calzadas, dentro del marco normativo del momento, proponían unas vías donde efectivamente se disponía de calzadas separadas, ausencia de cruces a nivel y un cierto control de accesos dependiendo de los tramos. Además, la densidad de salidas y accesos era notablemente mayor que en las anteriores autopistas (mejor accesibilidad), y la velocidad de proyecto de los tramos no siempre era 120 km/h. Esta solución fue adoptada como una alternativa de menor coste que aprovechaba el trazado de una de las calzadas de carreteras convencionales, con sus consecuentes limitaciones.

Figura 2. Tramo de la autovía A-1 con accesos a propiedades colindantes.

No obstante en años posteriores, ya bajo un marco de planeamiento y gobierno distintos, se han proyectado y construido muchos más kilómetros de autovías donde se cumplen los requisitos de calzadas separadas, ausencia de cruces a nivel y control total de accesos, y la velocidad de proyecto de los tramos es 120 km/h. Ya en tiempos más recientes, algunos tramos de las antiguas autovías concebidas como duplicación de calzada han visto acondicionadas sus características geométricas y su trazado mejorado sin que por ello haya variado la denominación de los mismos de autovía a autopista. De ahí que la diferencia no sea atribuible a las características geométricas de las vías.

En cuanto a la circulación de vehículos, la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (Art. 18.1) contempla la circulación de bicicletas en autovías salvo prohibición expresa:
1. Se prohíbe circular por autopistas y autovías con vehículos de tracción animal,
bicicletas, ciclomotores y vehículos para personas de movilidad reducida.
No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, los conductores de bicicletas podrán circular por los arcenes de las autovías, salvo que, por razones de seguridad vial, se prohíba mediante la señalización correspondiente.
Figura 3. Señal de prohibición de entrada a determinados usuarios en autovía.

Hasta hace algunos años, el tramo de autovía de la M-607 entre Madrid y Colmenar Viejo permitía la circulación de bicicletas por sus característicos arcenes pavimentados en color rojizo. Hoy en día, aquélla autovía cuenta con un carril bici alternativo y prohíbe expresamente la circulación de bicicletas. Existen otras autovías en Madrid como por ejemplo la M-501 o autovía de los pantanos donde no sólo está autorizada la circulación de estos vehículos de dos ruedas sino que además existe la señalización pertinente que recuerda la posible presencia de estos usuarios e insta a mantener una distancia lateral suficiente a la hora de adelantar (Figura 4). Ejemplos con o sin prohibición expresa de circulación de bicicletas pueden encontrarse en autovías por toda la geografía española.

Figura 4. Tramo de autovía señalizado para alertar de la presencia de ciclistas.

Finalmente hay que apuntar que la existencia de peajes, ya sea pagado directamente por el usuario o por la administración titular (peaje sombra), no constituye un elemento diferenciador entre autovías y autopistas. Aunque en muchos casos la denominación autopista coincide con pago de peaje directo, esta relación no siempre es cierta. Por ejemplo, el tramo de la actual A-31, entre Honrubia y La Roda (Albacete) fue concebido como autopista libre (ver figura 5). En este sentido, tampoco debe ser objeto de confusión la denominación "A" o "AP", la cual indica exclusivamente si se trata de una vía de alta capacidad de circulación libre o de pago directo por el usuario.

Figura 5. Acceso a la autopista A-31, señalizado como tal.

Para concluir, es cierto que algunas características son comunes en autovías y otras en autopistas según qué casos, pero no deben llevarnos a cometer un error de generalización. Por tanto la diferencia real se ajusta en todo caso a la definición legal, en concreto para estos últimos casos es la necesaria condición de que estén especialmente proyectadas, construidas y señalizadas como autopistas.

martes, 1 de septiembre de 2015

Análisis del perfil de la carretera de Valdevacas de Montejo (Segovia)

Los aficionados a la bicicleta que se asientan en áreas llanas suelen buscar repechos que pongan a prueba la fortaleza de sus piernas sobre los pedales. En este sentido, es difícil encontrar desniveles superiores a 150-200 m en el corazón de la meseta. Resulta interesante igualmente conocer cuál es el perfil del terreno al que se van a enfrentar (o se han enfrentado) nuestras piernas. Con los últimos modelos de Smartphone y determinadas aplicaciones es posible tener una aproximación del perfil longitudinal de la trayectoria. Sin embargo, es conocida la escasa precisión en altimetría de estos dispositivos, por lo que, para tener mayor exactitud, es necesario buscar otros métodos alternativos.

En esta entrada propongo un análisis del perfil longitudinal de un tramo de subida popular entre los ciclistas de la Ribera (Burgos) y norte de la provincia de Segovia: la conocida como Cuesta de Valdevacas. Se trata de un tramo de 4 178 m de longitud donde, partiendo de 871,1 m, se corona el ascenso a 1 109,6 m. Un desnivel total de 238,5 m, difícil de encontrar en los alrededores.

Figura 1. Mapa Topográfico Nacional de la zona 1:25 000.

Con la ayuda de los datos que nos ofrece el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y usando un sistema de información geográfica (SIG) es posible obtener datos precisos del trazado en alzado del tramo que se desee. Necesitamos descargar una ortofotografía de las que nos ofrece el centro de descargas del IGN (en este caso es la hoja 375 del Mapa Topográfico Nacional) para dibujar sobre ella el eje de la carretera. La polilínea que dibujemos sobre el SIG nos va a proporcionar una estimación muy buena de la longitud del tramo, frente a las trayectorias zigzagueantes de los dispositivos GPS estándar que ofrecen una estimación realmente pobre.

Figura 2. Polilínea del eje de la carretera esbozada en un SIG. 

El siguiente paso es obtener el Modelo Digital de Terreno (MDT) del que extraer el perfil de la carretera. El IGN ofrece gratuitamente datos de levantamiento LíDAR aéreo con una resolución más que suficiente para esta tarea. La obtención del MDT es algo tediosa, dado que hay que hacer cambios de formato, pero la explicación que ofrece la web del IGN no deja lugar a la improvisación. Básicamente lo que hacemos es descargar ficheros *.LAZ introduciendo en el buscador el término municipal al que pertenecen. Con la ayuda de un programa informático que el propio IGN ofrece, se pasa de formato *.LAZ a formato *.LAS, el cual ya se puede manejar en el SIG. A continuación, ya en el SIG, se transformará el *.LAS a multipunto y éste (multiparte) a parte simple, todo con las herramientas del SIG. Seguidamente podemos crear una superficie triangulada irregular (TIN por sus siglas en inglés) con los puntos del modelo. Si discretizamos el eje de la carretera (por ejemplo con puntos equidistantes), podremos interpolar las cotas de los puntos a partir de la superficie TIN. Con este último paso hemos obtenido el perfil longitudinal de la trayectoria.

Figura 3. Perfil longitudinal obtenido en el SIG.

La figura expuesta a continuación resulta aún más ilustrativa. Se observa cómo las rampas más fuertes alcanzan el 11% hacia los 200 m. Salvo descansos muy localizados, la mayor dureza se encuentra en los primeros 1 800 m. En el kilómetro 3,2 el ciclista puede recuperar el aliento gracias a que las rampas suavizan significativamente, pero no debe relajarse. Al final, unos 300 m antes de coronar, la carretera se empina hasta rozar de nuevo el 10%. Esta información será de gran ayuda para el ciclista a la hora de dosificar su esfuerzo en la subida.

Figura 4. Diagrama de pendientes.

Otro tipo de figura atractiva que puede mostrarnos el GIS es el mapa de coropletas, para localizar las pendientes en relación con los elementos de la planta y el entorno.

Figura 5. Mapa temático de pendientes con las rampas más duras.

El primer kilómetro de ascensión, no sólo es del de más dureza, sino también el más sinuoso. A pesar de la bajísima intensidad de circulación de esta vía, el ciclista debe prestar atención al tráfico mientras se emplea a fondo en la subida. La visibilidad disponible es muy escasa y la anchura de la plataforma no alcanza 4 metros en ningún punto.

Figura 6. Mapa temático de pendientes en la zona intermedia.

Al llegar al punto conocido como "la Trinchera", tan sólo unos metros más allá de haber completado el primer kilómetro (ver Figura 6), el perfil longitudinal da un pequeño respiro. La rasante no vuelve a empinarse más del 9% hasta casi el final (ver Figura 7).

Figura 7. Mapa temático de pendientes en el tramo final.